1871. Madre de la Esperanza

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Durante la guerra franco-alemana, en 1871, los alemanes avanzaban hacia Paris. En Pontmain, el 17 de enero, cuando Eugene de 12 años, hijo de un modesto granjero, se asoma para ver la hora en el reloj del campanario, nota que en el cielo, extrañamente, una gran parte no estaba estrellada. Llama a su padre y a su hermano. El padre observa solamente tres estrellas brillantes, pero los niños ven a una Señora vestida con una larga capa azul, adornada con estrellas brillantes, un velo negro y una corona de oro.

La Señora, sin moverse, ríe constantemente durante más de dos horas. Cuando el cura párroco y el pueblo, que se habían asomado, comienzan a rezar el rosario, la imagen se agrandó y las estrellas del manto se multiplicaron. A sus pies se fue abriendo un letrero y cuando terminaron la oración, se podía leer:
“Por favor oren, por favor oren”.

Cuando siguen rezando las letanías aparece:
“Dios va a oír pronto vuestras plegarias”.

Cuando los fieles llegan a la frase: “Oh, Mater Alma Carissima”, aparecen las palabras “MI HIJO”. Cuando rezan el “Salve María”, aparece la frase:

“Mi Hijo los espera”. Cuando cantan: “Madre de la Esperanza, protege a nuestra Francia y ruega por nosotros,” la Virgen sonríe, levanta sus manos y señala la cruz que lleva en su pecho. Arriba de la cruz aparece: “Jesucristo”.

Cuando rezan el “Ave María Stella”, el crucifijo se desvanece, la Virgen vuelve a su posición original y un velo blanco hace desaparecer la imagen.

Once días después se firma el acto de rendición de Francia en Versailles.