1900. Nuestra Señora de Lourdes de Kirchdorf

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Aloisa Aibner, de 36 años de edad, hija de agricultores, había contraído un fuerte enfriamiento en 1892. Pese a los esfuerzos médicos, no encontró mejoría y tenía que dejar su trabajo.

A dos años de haber contraído su enfermedad, comenzó a tener calambres severos. La pobreza de los padres y la desesperanza de su mal, le hacían recurrir a todo tipo de remedios caseros. Llegó de nuevo un empeoramiento de su enfermedad en el pulmón derecho, de donde salía sangre. Estaba gravemente dañado, y poco a poco se desarrolló una parálisis en el lado derecho de su cuerpo.

El 15 de enero de 1900 visitó a dos médicos. Ambos encontraron, después de una investigación, que existía una triple enfermedad incurable.

Entonces ella dijo que si pudiera viajar a Lourdes, sin duda estaría sana de nuevo. El párroco de Kirchdorf, Michael Raab, le había ofrecido hacerse cargo de los gastos de viaje. Pero ella, en este estado, ni siquiera pudo llegar a la estación. Entre tanto, su madre murió.

En ese día Aloisa había vomitado mucha sangre y luego se desmayó, permaneciendo tres días en coma. Se pensaba que iba morir.

De repente, ella empezó hablar con una voz extraña, como si tuviera conversando con alguien. Extendió sus dos brazos y exclamó:
“Mis miembros cojos fueron sanados por el Sagrado Corazón de Jesús y María, y los he recuperado para servir a Dios y para glorificarlo”.

Cuando le preguntaron cómo había pasado todo, señaló con su brazo derecho y con su mano, la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que estaba colgado en la pieza. Estaba completamente sana.

Ella dijo que había viajado en tren a Lourdes. Fue una peregrinación grande y muchos amigos estaban allí. En el viaje, el dolor era muy fuerte y ella solo quería llegar luego.

Una vez allí, fue llevada hasta el agua de una fuente. Una y otra vez, extrañas figuras, con características diabólicas, se acercaban y la querían desplazar. Entonces vio salir de una cueva a una mujer ataviada con un vestido blanco y un manto azul, sin velo, con maravillosa gracia y belleza. La Virgen se acerca a ella, la toma de ambos manos y hace que se deslice lentamente en el agua y le dijo a Aloisa:
“Di estas palabras después de mí: Mis miembros cojos fueron sanados por el Sagrado Corazón de Jesús y María. Yo fui recuperada para servir a Dios y para glorificarlo”.

Se sentía saludable y curada. Ella también ve una larga hilera de canastos repletos de rosarios, los que distribuye la Santísima Madre. Luego se canta el “Te Deum”, y todos van a la estación a tomar el tren de regreso a casa.

El párroco estaba convencido de su curación: Las costillas protuberantes habían desaparecido, podía mover nuevamente el brazo derecho y no vomitó más sangre.

Además podía nombrar las estaciones de su viaje: Lourdes, Perache, Toulouse, Ginebra, Zurich, Berna, Feldkirch, Innsbruck y Rosenheim. Tanto más sorprendente, considerando que Aloisa nunca había leído sobre un viaje a Lourdes.

1904-1905 Guerra Ruso-japonesa: Luego de sangrientas batallas y bombardeos, se firma la paz, mediante la cual se dividió Manchuria en dos, Japón al sur y Rusia al norte. Rusia reconoció el protectorado de Japón sobre Corea.
1905 Revolución Rusa.