1932. Madre de Dios de Beauraing, Francia

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Desde el 19 de noviembre 1932, la Virgen aparece más de 30 veces a 5 niños entre los 9 y 15 años. Solo ellos la ven cuando aparece.

Como las monjas de su colegio les prohíben hablar del asunto, la Virgen aparece sobre un arbusto en el lugar donde vivían las monjas, extendió las manos como para saludar, sonrió y desapareció. Siguió apareciendo en el mismo lugar y gente de todas partes acudieron a verla. Fue tanto así, que la policía tenía que cerrar las puertas del acceso.

El 19 de noviembre, cuando los niños llegan a las 6 de la tarde y rezan en conjunto, la Señora se les apareció. La oración de los niños por si sola aumentó de volumen y ellos gritaron: “Ella está aquí”. Toda la gente cae de rodillas y los niños piden que la Virgen hable. Pero no habla y solo sonríe.

El 21 de diciembre ella dice: ”Yo soy la Virgen Inmaculada”.

El 23 de diciembre dice: “Me gustaría que se construyera aquí una iglesia, de modo que la gente acuda en peregrinaciones”.

El 2 de enero de 1933 dice: “Mañana voy a enseñarles algo muy especial”.

En su última aparición, el 3 de enero, anuncia: “Yo voy a convertir a los pecadores. Soy la Reina del Cielo y la Madre de Dios, oren siempre.”

Una de las niñas le pregunta cómo la pueden seguir. Ella respondió:
“¿Amas a mi Hijo?, me amas a mí?, entonces ofrécete entera a Mí.”

Todos los asistentes escucharon un “Adieu” y ella desapareció.