1947. Apariciones en Casanova Staffora, Italia

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El 4 de junio 1947, Ángela Volpini, de 7 años, pastoreaba animales en el Bocco, con otros niños. Estaba sentada sobre la hierba, cuando de repente sintió que alguien la tomó en los brazos por atrás y la levantó. Se dio vuelta, convencida que era su tía, pero en su lugar se encontró con el bello rostro de una mujer dulce y desconocida. Esa fue la primera de más de 80 apariciones de María que se repitieron el día 4 de cada mes, hasta el 4 de junio de 1956.

El año 1949 tenía que abandonar la escuela, porque los peregrinos interrumpían con demasiada frecuencia la clase. Mientras dejaba el edifico de la escuela se prometió regresar a ese mismo lugar para enseñar a la gente a vivir el mensaje de redescubrir el valor de la persona. Después de doce años, su promesa se hizo realidad:
La escuela se convirtió en la sede del “Centro Cultural Nova Cana”. En septiembre de 1957 un decreto del obispo consintió la construcción de la iglesia.

En el nuevo clima de diálogo ecuménico, después del Concilio Vaticano II, enseña desde 1968 el valor de la persona en sí mismo, con el fin de una mejor comunicación para la construcción católica y política de la comunidad. Gracias a la promoción de la autoestima, los solitarios campesinos se transforman en modernos empresarios sociales, formando cooperativas agrícolas.

Ángela se casó en 1971. Escribió varios libros, como:” La Resurrección de Dios”, ”Nuestra Señora junto a nosotros”, “Donde posaron sus pies”.

El mensaje mariano Del Bocco, de la primera aparición, Ángela hace una descripción del estado de ánimo:
“No se puede describir los sentimientos con palabras. Fue una experiencia total, de la mente, el espirito y del cuerpo con todos sus sentidos: ¡Poder tocar a la madre de Jesús! El rostro de esa mujer que me tomó en sus brazos era una cara humana, como mi cara”.

El mensaje que María comunicaba tiene un carácter teológico revolucionario en comparación con los viejos patrones vinculados a un mortificante ascetismo, al concepto de culpabilidad y la salvación del alma, de pesimismo y de condena eterna del pecado y así sucesivamente.

Ángela Volponi se distingue claramente de cualquier otra persona que ha experimentado similares experiencias de apariciones de la Virgen, por el coraje y la capacidad para reelaborar su experiencia en un pensamiento, cuya peculiaridad consiste en ayudar al hombre a tomar consciencia de sus infinitas posibilidades de desarrollo y reconocer la felicidad en la calidad de las relaciones con los demás.