1947. Nuestra Señora de la Oración, Francia

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EEl 8 de diciembre de 1947, tres niñas, regresando del colegio, pasan a rezar el rosario en la iglesia de Ile Bouchard. De repente aparece ante ellas la imagen de una bella Señora, acompañada de un ángel. Ella llevaba un rosario y el ángel un lirio. Sorprendidas, volvieron al colegio, y Jaqueline llevó a algunas amigas a la iglesia, donde la bella Señora las recibió con una sonrisa. 

Cuando se arrodillaron a rezar, la expresión de la Señora se volvió extremadamente triste y pronunció lentamente:
“Digan a los pequeños que recen por Francia, ya que su necesidad es grande.”

Jaqueline le preguntó si ella era la Mama del Cielo y ella le respondió:
“Pero por supuesto, Yo soy vuestra Madre del Cielo”. Cuando preguntó quién era el ángel, este se dirigió a ella y le dice: “Yo soy el Ángel Gabriel”.

Luego, la Virgen pide a las niñas. que le pasen sus manos. Ella las besó y les pidió que volvieran el día siguiente. Entonces desapareció. Al día siguiente la Señora volvió, llevando un letrero sobre su pecho que decía: “Magnificat” y otro a los pies: ”Yo soy la Inmaculada Concepción”. Ella pidió que el sacerdote viniera con ellas al día siguiente y que se construyera una gruta con la imagen de ella y del ángel.

El 10 de diciembre fueron las niñas, pero el párroco no fue. Ella pidió que le besaran sus manos y a la petición de la madre de Jaqueline, que hiciera un milagro, ella respondió:
“No he venido a hacer milagros, sino a decir que recen por Francia y tú, que apenas ves, desde mañana no necesitarás más anteojos”.
El 11 de diciembre Jaqueline despertó con la vista normal.

El 12 de diciembre se encontraron 300 personas en la iglesia. Cuando apareció la Virgen, ésta llevaba una corona de 12 rayos brillantes y preguntó:
¿”Rezan por los pecadores”? y desapareció de nuevo.

Aparece el 13 de diciembre y Jaqueline insiste de nuevo que haga un milagro. Ella respondió que ya lo había expresado y desapareció.

El 14 de diciembre aparece otra vez con el ángel. Luego de las oraciones, Jaqueline pide nuevamente una señal, a lo cual ella responde sonriendo: “Antes de partir enviaré un rayo brillante de la luz solar”.

Bendijo a la gente y en ese momento un misterioso rayo de luz solar penetró, iluminando el lugar. El rayo fue creciendo con intensidad, forzando a aquellos que se encontraron cerca del altar de la Virgen, a cubrirse los ojos.