1961. Virgen Milagrosa del Monte Picayo, España

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El año 1961, el padre Fernando Molluno hizo una excursión con sus alumnos al monte Picayo, situado en Sagunto. Viendo el maravilloso paisaje y la privilegiada vista al mar, pensó construir en ese lugar un santuario en honor a la Virgen. Comunicó la idea a sus superiores, pero ellos negaron la construcción por el difícil acceso y la falta de fondos. Finalmente obtuvo el permiso, pero sin ayuda financiera de la Orden.

El padre, inspirado por la Virgen, inició una campaña muy ingeniosa y con éxito: Imprimió boletos con la inscripción: “MILLON DE LADRILLOS”, que vendió a 5 pesetas cada uno. En 1964, después de muchos sacrificios, se iniciaron las obras. La Virgen se le apareció y le dijo: 

“Continúa sin desfallecer, la construcción del santuario en mi honor. La cruz que cargaste cuando te encomendé esta misión, seguirá pesando sobre tus hombros hasta el final. Pero para el éxito de la misión encomendada, es necesario que desistas de la grandiosidad del santuario programado, por uno más sencillo y de menos costo. Para recoger el dinero necesario, acude a las Religiosas Hijas de Caridad. Ellas acogerán con interés tu propuesta y cooperarán contigo con los medios que sean necesarios. Las monjas ayudaron mediante colectas, rifas, loterías y limosnas. Con este dinero se podía seguir lentamente con la obra, no obstante, aún con esa ayuda, los dineros se hicieron escasos. Se tuvo que reducir la cantidad de operarios, quedando finalmente uno solo y el padre. El año 1975 se inauguró la obra y el padre Fernando, ante el altar de la Virgen Milagrosa, exclamó: “Misión cumplida, gracias Madre y Protectora”.

El año 1982, con alrededor de 70 años, el padre enfermó. Los superiores lo enviaron a Reus para su recuperación. El santuario quedó abandonado. Los años de abandono deterioraron tanto el interior, como los edificios adjuntos.

El año 1993 apareció el segundo fundador. Un hombre de 63 años, con seis intervenciones en su cuerpo, analfabeto, sin vehículo, viviendo a 40 kilómetro del santuario. Fue llamado por la Virgen a terminar la obra. Él llamó al párroco de Puzol, quien vivía cerca. Pero este le dijo que el santuario estaba totalmente destruido y no valía la pena de hacer algo. Pero la Virgen le dijo: “Insiste, no te canses, no te han dicho toda la verdad sobre este santuario, que fue escogido por Mí para que me veneren de nuevo”.

El hombre que quería actuar anónimamente, se fue a Puzol, pero en el pueblo nadie sabía del santuario. En la noche el hombre se arrodilló a los pies de un cuadro de la Virgen Milagrosa. ”Madre mía, ¿qué hago?, quiero lo que tú quieras. Dame luz y fuerzas para continuar buscando el lugar donde, según tú manifestada voluntad, deseas ser honrada y venerada de nuevo”.

Expone a un taxista el caso del santuario y le pide que lo lleve cerro arriba. Cuando bajó del taxi observó el panorama y una voz interior le dijo:
“Baja, baja y mira.” Entonces pudo ver en la lejanía una construcción en la cumbre de un cerro, pero no se asemejaba a un santuario. Volvió al pueblo. En la noche la Virgen le insistió que subiera otra vez, pero a pie, para encontrar el santuario. Después de cinco días de búsqueda, la Virgen premió su sacrificio y constancia, cuando estaba al frente de las construcciones arruinadas.

En la noche, la voz interior, ya conocida, le dijo:
“A partir de ahora tienes que buscar ayuda y cooperación. Tendrás muchas dificultades, contrariedades y poca comprensión, pero no te desanimes, pues, Yo estoy contigo. Quiero que termines en el mes de mayo, para que sea venerada de nuevo en el Santuario, dedicado a Mí, en el Monte Picayo.”

El hombre, acompañado del taxista, un carpintero y la piadosa señora que le limpió el dormitorio donde él se alojaba, limpiaron, pintaron, arreglaron los muebles y cambiaron los vidrios rotos. Sobre todo, aseguraron la puerta de acceso para evitar que algún intruso se metiera.

El 22 de mayo se presentó a la superiora de las religiosas “Hijas de Caridad”. Ella le mostró el cuadro que debería venerarse en el santuario.

Al terminar los arreglos interiores del santuario, el hombre procedió a colocar el cuadro de la Virgen Milagrosa en el altar. Este era en el mes de mayo de 1994.