s IV. Nuestra Señora de Oropa

Nsenora.deOropa

Para no ser exterminados por las legiones romanas, los Celtas ligures se establecieron en el valle de Oropa entre los siglos II y III. En este lugar siguieron con su culto religioso de las “Matres”, divinidades femeninas destinadas a proteger los campos, las familias, etc. Allí construyeron un círculo de piedras, como su santuario, donde actuaban las sagradas matronas celtas.
En el siglo IV, San Eusebio introduce en el valle de Oropa, el culto a la Santa María, llevándoles una estatua de la Virgen con el Niño en sus brazos.
Desde entonces, la Virgen María extendió su manto para proteger a todos sus hijos en un creciente número de milagros, prodigios, conversiones y gracias de orden sobrenatural. Ella defendió del acecho a muchas ciudades y ha protegido a la población de tres pestes. Restituyó la vista a los ciegos, hizo caminar a los cojos, oír a los sordos. Cada vez que las muletas ya no eran necesarias por la gracia obtenida, quedaron en el Santuario como testimonio silencioso.
El milagro por excelencia, el “prodigio de prodigios” se verificó dos veces sobre personas a quienes les había sido cortada la lengua. Por la devoción a la Virgen, a ellos les creció admirable e instantáneamente la lengua.
Estos milagros son comprobados por teólogos, sacerdotes y médicos.
En la sentencia del proceso del 27 de abril de 1641 se afirma y declara que a un hombre llamado Miguel, le fue restituida la pierna que le había sido amputada hacía dos años y cinco meses, esta fue obra admirable y milagrosa obtenida por la intercesión de la Virgen del Pilar.