Año 1993. María, Madre de las Almas Consagradas, Venezuela

032.VMde las AlmasConsagradas.carrizales

En Carrizal se encuentra la casa de la “Congregación Religiosa de las Siervas de Jesús.

Cuenta la hermana Mary Carmen, que el 6 de enero de 1993, la familia Padrón visitó a su hija monja Clara. Mientras ellos conversaban animadamente, sor Carmen escuchó que hablaron sobre la Santísima Virgen, razón por la cual se sentó junto a ellos para escuchar. Entonces terminaron, invitándola a orar.
Mientras oraba sentía en su interior una alegría muy profunda. Percibió que alguien estaba a su lado, sin saber de quien se trataba.

De repente, Mary Carmen comenzó a tener escarchas en sus manos, que al principio la impactaron, pero se diluyeron apenas se marcharon los Padrón. No obstante, cuando terminaba de lavarse las manos, las escarchas volvían a aparecer.

El 31 de enero de 1993, durante la hora de adoración al Santísimo y mientras rezaban el Rosario, Mary Carmen descubrió una escarcha grande en sus manos. Se dirigió a la Santísima Virgen y le dijo:
“Virgencita querida, si estas escarchas vienen de ti, manifiéstamelo de alguna manera, aunque sea en un sueño”.

Instantáneamente sus manos se llenaron de escarchas. La hermana no quedó convencida del todo, por lo cual se dirigió de nuevo a la Virgen y le susurró:
“Perdóname, Madre querida, pero con escarchas, no, que sea con otra cosa”.

El día siguiente, durante la noche, Mary Carmen tuvo un sueño en el cual se le apareció una escarcha grande, que crecía de tal manera, que en un momento dado, se convirtió en la imagen de la Santísima Madre. Una y otra vez apareció la Virgen bajo distintas advocaciones conocidas.

El 6 de febrero, la familia Padrón acudió nuevamente a la residencia de Las Siervas de Jesús. Durante la misa el señor Padrón observó que la imagen del Sagrado Corazón de Jesús resplandecía en forma extraña, rodeado de un color azul celeste. A esto se añadió un penetrante y agradable olor a inciensos, rosas y nardos.

En cierto momento la Virgen empezó a sudar mucho, a pesar de la temperatura, que en este mes es baja.

De pronto escuchó una voz suave y tierna de mujer, que decía:
“Soy María, Madre de Dios, la madre de estas hijas tan queridas y la madre de todos. He venido a esta casa de recogimiento y de oración, donde está mi Hijo muy amado. Durante toda la noche estaré con ustedes, todos podrán verme. Hijitas muy queridas, alégrense en el Señor, ya que los prodigios de mi Hijo Jesús las rodeará. El Señor ha elegido a las más pequeñas y así recibirán mis mensajes mis hijos e hijas consagrados en todo el mundo”.

A las 7.30, el señor Padrón, que estaba frente al jardín, notó una luz similar a la que emite el flash de una cámara fotográfica. Luego apareció la imagen de la Santa Virgen, muy similar a la de Fátima. Era una imagen viva, porque el manto y la túnica se movieron en el viento.
De inmediato todos se levantaron y quedaron mirando hacia donde se manifestara la Santa Virgen. Luego caminaron hacia el lugar de la aparición.

La Virgen inició una conversación con la hermana Mary Carmen. Las demás hermanas y la familia Padrón solo observaban los movimientos de labios, tanto de la Virgen como los de la hermana, sin escuchar nada. Al terminar el dialogo la hermana indicó que la Virgen pidió que se arrodillen.

Durante el rezo ocurrió un fenómeno que les llamó mucho la atención:
Desde el manto de la Virgen se desprendió una luz muy brillante, algo así como una estrella que cayó al suelo y se partió en infinidad de trozos minúsculos, como escarcha.

Este es el primer mensaje que recibió Mary Carmen:
“Hijas mías, estoy enviada por el amor que mi Hijo siente por ustedes, con el mismo amor que una madre siente por sus hijos. Sí, hijitas, quiero tocar vuestros corazones y llenarlos de humildad y sencillez. Les pido que los unáis en oración, que todas sean una, que renovéis el espíritu de la fe. Recordad lo que mi Hijo les dijo: Que os améis los unos a los otros, como yo los he amado”.

Mary Carmen recibió 18 mensajes, el último, el 2 de septiembre de 1994.