Año 2005. Nuestra Señora de Las Sierras, EE.UU.

042.our lady of the sierras

Nuestra Señora expresó el 23 de diciembre de 2005 que el 24 vendría a bendecir los artículos puestos en la loma donde aparece la Santa Madre. 

A las 8.45.p.m. ella habló al grupo que la estaba esperando y les dijo:
“Veo un corazón lleno de gratitud, cuando los miro a ustedes y veo a tantos con dolor en previsión de mi visita. Hay muchos que llegan y dicen: Yo no la veo, no veo nada, es solamente una estatua, es un mural en la pared. Pero yo les digo que la fe llena el vacío de lo que no se puede ver con los ojos humanos. Hay que confiar en los ojos de su corazón. Porque los ojos de su corazón revelan muchos misterios. Mi vientre se llena de una gran expectativa por la venida del Salvador del Mundo. Mi alegría es inexplicable en términos humanos.

Pero Yo les digo a mis hijos:” Emmanuel viene”. El Salvador viene y Él está lleno de alegría de venir a sus hijos que lo aceptan.

El milagro más grande pasa inadvertido, esperen ese momento especial en el corazón de cada uno y que al final el espíritu los llene y griten:
“Emmanuel. Mi Señor y mi Salvador”.

Pido a cada uno de ustedes, que coloquen la mano sobre su corazón y si pueden sentir la alegría de cada golpe al instante, es el calor de la Madre de Dios y sabrán cuanto los ama. Se trata de un breve momento y sin embargo ese es el amor. Pido a los padres y los que tienen niños pequeños, pongan sus manos sobre el corazón de sus pequeños, para que ellos también puedan experimentar el amor de Dios. Un breve destello de amor que aumentará y aumentará a medida que ellos crecen.

Yo bendigo a cada uno de ustedes y a cada regalo que se me ha presentado para mi especial bendición. Sabemos que hay una triple bendición: Bendigo en primer lugar el regalo que han traído, en segundo lugar bendigo a los destinatarios de los regalos y en el tercer lugar a aquellos que son los dadores de los dones.

Nuestro Señor ama al dador alegre. Así que esta noche permitan que sus corazones se llenen de gozo y paz. Para que la bendición del Padre, del Hijo, del Espirito Santo y la bendición de su Madre, descienda sobre ustedes Me despido, pero volveré mientras que me llamen. Dios bendiga a mis hijos”.