Año 1170. Ícono del Signo de Novgorod

icono novgorod

En el año 1170, las fuerzas combinadas bajo la dirección del príncipe de Suzdal, se acercaron a los muros de Novgorod. Los habitantes de la ciudad no tenían a quién recurrir en busca de ayuda, sino a Dios. Día y noche oraron, pidiendo al Señor que no los abandonara. En la tercera noche, Ilya, Arzobispo de Novgorod, oyó una voz hermosa que le indicaba que tomara la imagen de la Santísima Madre de Dios, para llevarla en procesión por la ciudad.
Mientras que se llevaba al ícono, el enemigo soltó sobre la procesión una nube de flechas, una de las cuales golpeó el rostro de la Virgen. De sus ojos comenzaron a fluir lágrimas y el ícono volvió la cara hacia la ciudad.
Inmediatamente después de la aparición de esa señal divina, los atacantes experimentaron un terror inexplicable y comenzaron a caer uno tras otro. Los habitantes de Novgorod, envalentados por Dios, entraron sin miedo en la refriega y salieron victoriosos.

Tercer Concilio de Letrán año 1179.

Bajo el pontíficado de Alejandro III se condenó nuevamente la simonía.
El año 1204 los Cruzados saquean la ciudad de Constantinopla.
Consecuencia de los Tribunales de la Inquisición:
A partir de 1208, el Papa Inocencio III manda un ejército de 500 000 hombres a combatir a los herejes albigenses en el sur de Francia, asesinando a 60 000 personas y quemando la ciudad de Berciers.
En 1253 los herejes fueron definitivamente derrotados.

Cuarto Concilio de Letrán.

Bajo el pontificado de Inocencio III, se dictó el reglamento que dio forma a la Inquisición Pontificia.
Los puntos principales eran:

  • Toda herejía debe ser perseguida constantemente por las autoridades civiles y eclesiásticas.
  • Los procesos deberán ser iniciados de oficio – sin instancia de parte –
  • Los Obispos deberán disponer la realización de la inquisición en cada parroquia de su diócesis
  • Las propiedades de los herejes deben ser confiscadas
  • Los recalcitrantes deben ser rebajados al brazo secular para ser sancionados.

Como consecuencia de tantos desmanes cometidos a inocentes, se levantaron voces de protesta en toda la cristiandad, lo que dio lugar al Concilio de Toulouse (1229), que creó el Tribunal de la Inquisición.
Para la coronación del emperador Federico II, el Papa Inocencio III insistió en la condena de los herejes con la pena de muerte en la hoguera.
El primer “relajado”, o sea quemado, en América, fue Mateo Salado en el año 1573 en Lima.
José, el hermano de Napoleón, en el año 1808, decretó la extinción del Tribunal de La Inquisición.