s XIII. Madonna de la Ghianda

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Una pastorcita sorda y muda solía descansar a la sombra de un roble, mientras vigilaba las ovejas de su padre. No podía oír las campanas, pero como veía su movimiento, se aprontaba a regresar para ir a misa. Una mañana, mientras la pastorcita estaba llegando al roble vio una gran luz y se quedó estática. Entre las ramas se le apareció una señora vestida de azul que le habló suavemente: “Vuelve a la aldea y llama a tu padre”. La pequeña corrió a la casa, presa de una tremenda emoción. Le contó a su padre el suceso y lo conminó a seguirla. Padre e hija, con un grupo de gente que había escuchado la noticia, fueron al roble donde las ovejas seguían pastando.
La señora había desaparecido, pero había dejado el testimonio de su milagrosa presencia: La pastorcita antes sorda y muda, ahora hablaba y oía.
El milagro conmocionó a toda la zona y dio motivo a la invocación de “Santa María de la Ghianda” y la construcción de un templo.

Primer Concilio de Lyon, año 1245.

Este Concilio, en realidad, no abordó asuntos dogmáticos, sino problemas morales y disciplinarios de la Iglesia.