Año 1531. La Virgen de Guadalupe

22.lady of guadalupe

En el año 1531 la Virgen se apareció cuatro veces a Juan Diego en el cerro Tepayac. El 9 de diciembre la Virgen le dijo: “Sabe y ten entendido, tú, el más pequeño de mis hijos, que Yo soy la siempre Virgen María, Madre de Dios verdadero, por quien se vive, Señor del Cielo y la Tierra”.
Pidió que fuera en busca del obispo y le dijera que ella solicitaba la construcción de un templo en ese lugar. Este no le creyó y le pidió una prueba. En respuesta a la petición del obispo la Virgen le dijo a Juan Diego que debía traer, desde la cumbre del cerro, Rosas de Castilla para llevarlas al obispo. Era pleno invierno y el cerro era un lugar árido. El indígena obedeció y guardó las rosas dentro de su tilma. Bajó del cerro y pidió audiencia al obispo para mostrarle la prueba. Este lo recibió. Juan Diego estiró su ayate y depositó las rosas sobre la mesa. Con gran sorpresa de los asistentes, sobre el ayate apareció la imagen de la Virgen, la misma que aún hoy, 500 años después, podemos observar, sin alteraciones, en la basílica.
El 11 de diciembre Juan Diego no fue a ver a la Virgen, sino a su tío Juan, gravemente enfermo, para llevarle un sacerdote. Pero la Virgen se puso en su camino y le dijo que no se afligiera por la enfermedad de su tío, que no morirá y que esté seguro que recobrará la salud. El 12 de diciembre, la Virgen se presentó a Juan para sanarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo, cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente, aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastaría la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino Códice-pintura encerraba. También aplastaría a la “serpiente de piedra” (deidad azteca).
Recientemente se descubrió que la pintura no está pegada a la tela del ayate y los materiales de pintura no son de esta tierra. Las estrellas que figuran en la imagen corresponden a la constelación celestial de ese año. Por un lado la del hemisferio norte y por el otro lado la del hemisferio sur.
En el año 1923 un fotógrafo alemán amplió la retina de un ojo de la Virgen. En ella se puede observar la escena de la entrega del ayate de Diego.