1557. Nuestra Señora de Montallegro

25.NSdeMontallegro

El 1500 es un siglo infeliz en toda Italia, que se ha convertido en el campo de batalla para los ejércitos de Francia y España, que están peleando por la supremacía en Europa.
Desde el mar, a menudo venía el terror de los piratas de Túnez y Argelia, que mataban, saqueaban, destruían y en su huida llevaban como esclavos, a hombres, mujeres y niños. Rapallo vivió plenamente esta dolorosa situación.
El viernes 2 de julio de 1557, Giovanni Chichizola, cansado de caminar desde Génova, se refugió en una cueva en el camino y se quedó dormido. De repente, un intenso resplandor lo ciega y lo saca del sueño: Una Señora, vestida de un color azul oscuro, bellamente bordado, brillante como el sol, le dice:
“No tengas miedo Giovanni. Soy la Madre de Dios. Te he elegido como mensajero de mi materna voluntad. Ve al eclesiástico de Rapallo y hazle saber que la Madre de Dios ha escogido este lugar para su residencia perpetua y quiere que aquí sea construida una iglesia en su nombre”.
Sorprendido y asustado por la visión, Giovanni respondió:
“Pero ¿cómo puedo yo, hombre pobre del campo, ser escuchado?”
La Señora le asegura: ”Tu mostrarás esta imagen y la escritura de esta piedra”.
Ella desapareció, dejando una fragancia celestial y al vidente lleno de alegría.
En el suelo, cerca de un arroyo, Giovanni halla una pequeña tabla, representando el “Transito de María”. Giovanni trata de levantar a la imagen y llevarla a su boca para besarla, pero por más que hace fuerza para tomar el cuadrito, no puede moverlo de su lugar. Lleno de reverencia y temor, grita: “¡Milagro, milagro!”. Fue cuando unos campesinos, que trabajaban cerca, se acercaron al escenario y admiraron el cuadro.
El Arzobispo de la iglesia parroquial de los Santos Gervasio y Protasio, escuchando el relato de Giovanni, sale en procesión hasta la cueva. Él toma el cuadro, lo envuelve en un velo de seda, sin comprender las palabras escritas en la roca, y regresa hacia la ciudad. Lo guarda en la iglesia bajo llave.
A la mañana siguiente, el prelado abre el armario, pero la imagen no estaba. Para sorpresa de todos, la imagen había vuelto a la cueva en la montaña.
Los fieles vieron brotar al lado del cuadrito una fuente de agua limpia y cristalina, que restableció la salud a los enfermos y no se secaba ni en las épocas de grandes sequías, al igual que la del año 1683.
El santuario de “Nuestra Señora de Montallegro” es uno de los principales santuarios de la provincia de Génova. Fue construido en el año 1558, un año después de la aparición a Giovanni.