s XVI. Virgen de Luna de Pozoblanco

32.V.LunaPozoblanco

En la época de la dominación musulmana de España, en el siglo XVI, un pastor de Pedroche, al ir a beber del arroyo, vio retratada en el agua una Virgencita con el Niño en sus brazos y una luna a sus pies. Levantó la cabeza y encontró en la rama de una robusta encina a la Virgen que había visto en el agua. Lleno de alegría subió al árbol, cogió la Virgencita y la metió en su zurrón para llevarla a su casa y mostrársela a sus padres. Su madre le preguntó que es lo que trae tan contento. “Mira”, dice metiendo su mano en el zurrón para sacar la imagen, pero la Virgen no estaba…
Al día siguiente, pidió a su madre unos cordeles y se fue al lugar donde había visto la Virgen. De nuevo, la encontró. La cogió y volvió a meterla en su zurrón. Pero esta vez la ató con los cordeles, para que no se pudiera ir.
Seguro que ahora sí que la verían sus padres y todo el pueblo.
Y su sorpresa fue grande cuando, después de desatar los cordeles, notó que la Virgen había desaparecido nuevamente.
Por tercera vez acude a llevársela, pero oye que la Virgen le dice: “Pastorcito, no me lleves más en tu zurrón, porque quiero estar aquí en estos jarales”.
Aquellas dulces palabras dejan encantado al pastorcito, que ahora va a su pueblo a dar la noticia, comunicando a todos lo que la Virgen le dijo.
Todos se encaminan hacia el lugar y llegan juntos a la encina que está cerca del arroyo, donde siguen con sus oraciones de gracia.
Las autoridades de Pedroche, Pozoblanco y Villanueva decidieron levantar una ermita en el mismo sitio, ya que la encina deslinda con los tres pueblos.