1605. Virgen de Consolación Montealegre del Castillo

34.V.ConsolacionMontealegreEcuador

Una mañana del mes de marzo del año 1605, Jamet salió a apacentar la ganadería caballar de su patrón. Se dirigió al sur de la población, a un sitio próximo a la cordillera de los montes de Arabinejos. El sencillo esclavo estaba descansando bajo uno de los gigantescos árboles, de repente vio aparecer sobre el árbol a la Reina de los Cielos, la Santísima Virgen María. Estaba radiante en una luz celestial. Con melodiosa voz la Virgen le dijo:
“Ve a Montealegre y anuncia a sus moradores lo que has visto y diles que la Madre de Dios quiere que le edifiquen un Templo en este lugar, que ella ha elegido para su morada y para ser refugio y consuelo de ellos en todas sus necesidades. Tú, recibe el bautismo, tomando el nombre de Juan Bautista.”
“¿Quién soy yo, Señora, para ser escuchado? Soy un humilde siervo de la más inferior condición y ésta cadena que arrastro, es motivo suficiente para que mis palabras sean desechadas.”
La Virgen le contestó: “No temas, yo que te envío, estaré contigo y en confirmación de mis palabras, lleva esta señal.”
El grillete y la cadena que aprisionaban al esclavo se rompieron. Con esa libertad y señal que puso la Virgen en sus manos, Jamet partió hacia el pueblo.
La gente al oír al esclavo, duda de su veracidad, pero al poner atención a la mutación obrada en su semblante, al inspirado lenguaje superior e impropio de su condición social y sobre todo al ver rotas las señales de su esclavitud, que les mostraba en testimonio de sus palabras, se desvanecen las dudas. Salen los sacerdotes y las autoridades a admirar la milagrosa ayuda que la Madre Celestial regaló al esclavo. De inmediato, todos corren hacia el sitio donde la Virgen apareció a Jamet. Allí vieron y contemplaron con júbilo a la sagrada imagen que estaba sobre el árbol. La imagen fue conducida, provisionalmente, en procesión a una pequeña capilla. Después se construyó el Templo y Hospicio en el mismo sitio de la aparición.
Hay que añadir que el santuario fue saqueado y destruido durante la Guerra Civil Española (1936-1939). La imagen de la Virgen fue quemada, junto con el retablo y todas las imágenes, excepto San Isidro, gracias a que fue ocultado.