Año 1611. Nuestra Señora del Rosario de Rio Blanco y Paypaya

36.Nuestra Señora de Rio Blanco y Paypaya

En el hermoso valle de Palpalá, los terratenientes españoles empleaban a esclavos indios y negros para el laboreo de la tierra. Con el tiempo se dieron cuenta que era necesario enseñarles la fe cristiana.

En 1611, Luis de Quiñones asumía el poder del gobierno de Tucumán. El primer “encomendero” fue don Alonso de Tapia, que mandó levantar una capilla en el Valle de Palpalá, en el recién formado pueblo de San Francisco de Paypaya. Nuestra Señora del Rosario es la patrona principal de la provincia de Jujuy, a quien se le agrega el título “de Paypaya y Rio Blanco”.
La Virgen del Rio Blanco apareció milagrosamente para defender a la naciente población de las desastrosas incursiones de los salvajes del Chaco.
Un día la Virgen se trasladaba a la ciudad y se vio que de sus ojos se desprendían abundantes lágrimas durante todo el tiempo que permaneció fuera de la capillita, en la que reapareció sin saberse como. Las mismas pruebas de dolor se repitieron con motivo de una segunda traslación, seguida de una nueva fuga de aquí y la subsiguiente reaparición milagrosa en Rio Blanco.
Otra tradición nos habla de la aparición de la Virgen a los indígenas que pretendían destruir la ciudad, en especial en tiempos en que el alzamiento calchaquí estaba tomando características terribles. Los indios de todas las regiones se unen para arrojar al invasor español. En Jujuy, Vitipoco comanda las huestes, que algunos historiadores hacen aparecer como de diez mil indios. Sea como fuera, Agañaras, con un golpe de mano y con un puñado de hombres, se dirige hasta Purmamarca, amparado en las sombras de la noche. Allí encuentra a los indígenas durmiendo su borrachera y no le resulta difícil apoderarse del caudillo, con lo que da fin al levantamiento por lo menos en lo que toca a Jujuy. Los indios se desbandan y San Salvador, recién fundado, se salva. De aquí nace la tradición que asevera que la Virgen se habría aparecido a los indios, mandándoles retirarse de la ciudad, amenazándoles con su bastón. Esto es lo que dijeron los mismos indios.