Año 1630. Nuestra Señora de la Consolación de Sumampa

40.Virgen de la Consolacion de Sumampa

Allá por el año 1630, Antonio Farías Sáa tenía su hacienda en Sumampa. Compartía una tierna piedad mariana y sintió la necesidad tener en esas desoladas tierras una imagen sagrada que le acompañara y que sirviera para reunir a la escasa cantidad de pobladores que habitaban la zona.

Mandó traer desde Brasil dos imágenes de Nuestra Señora, una de la Inmaculada Concepción y otra de la Virgen de la Consolación.
Las estatuas fueron desembarcadas en Buenos Aires en marzo de 1630. Dos carros, tirados por bueyes, las llevaron hacia Córdoba, en el Norte.
Al llegar a Luján, una de las carretas, que transportaba a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, se detuvo, los bueyes se negaron a seguir viaje.
Así la estatua quedó en Luján. Ésta historia es por todos conocida y hoy, en las cercanías de ese paraje, se alza la imponente basílica dedicada a la Virgen de Luján, patrona de Argentina.
El otro carro siguió su ruta y al llegar a Córdoba, la imagen fue montada en el lomo de una mula para ser llevada a Santiago del Estero. La mula, que integraba una tropa de carga, se extravió al llegar a Sumampa Viejo y por sí sola, sin que nadie la guiase, se encaminó a la estancia de don Antonio Farías, allí se quedó y no quiso caminar más. Descargaron la imagen, porque era obvio que la Virgen había elegido ese lugar. Antonio Farías no tardó levantar un oratorio en el lugar.