Año 1692. Nuestra Señora de la Soledad de Porto Vaga

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En una noche de tormenta, mientras que un centinela español estaba en su puesto de vigilancia, percibe un halo de luz brillante desplazándose. La aparición deslumbrante se acercó a la Bahía de Cañacao. Sorprendido el centinela tuvo la sospecha de que podrían ser piratas musulmanes que iban a saquear el puerto, debido a que en ese tiempo Cavite estaba en la cima de la prosperidad económica.

Asustado, gritó “¡Alto! ¡Alto!” Sin embargo, en lugar de detenerse, la luz se encaminó hacia él. En voz alta, él preguntó: “¿Quién vive? ”¿Quién está ahí?”
Oyó entonces una voz dulce y melodiosa, diciendo:
”Soldadito, ¿por qué me das el Alto en una noche tan fría? Dame paso. ¿No conoces a María?”
El centinela, turbado por el temor y la confusión, con humildad y arrepentimiento respondió: “Perdóname, Virgen María, Reina de mi devoción, pues solo soy un soldado que cumple con su obligación.”

La mañana después de la tormenta, pescadores y trabajadores transitaban por Porta Vaga para entrar al puerto. Para su sorpresa, en la Bahía de Cañacáo, encontraron una imagen enmarcada de la Virgen de la Soledad. Era el lugar donde la Virgen se apareció al centinela la noche anterior.

La imagen de la Virgen está pintada en un lienzo. En la parte posterior se encontró escrito: “El 12 de abril 1692 Juan Oliba puso esta Santa imagen aquí.”

Año 1679 se declara la llamada Gran Peste de Viena. La población fue mermada por este flagelo, subiendo el número de muertos a 76 000 habitantes.