s XVII. Virgen de la Puerta de Otuzco

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En el siglo XVII los piratas protestantes llegaban repentinamente en poderosas flotas y, movidos por el odio sectario, se lanzaban a robar, violar y quemar, enseñándose especialmente con las iglesias católicas, sus altares y ornamentos sagrados.
En el año 1674 apareció una flota pirata, que ya había cometido crímenes en el puerto de Guayaquil. Los habitantes de Trujillo quedaron atemorizados con la aproximación de la flota pirata. Enviaron emisarios a todas las ciudades y villas de la región, entre ellas a Otuzco, que también estaban muy asustados por no contar con murallas de defensa.
Decidieron colocar en la puerta de la ciudad una imagen de Nuestra Señora de la Concepción. Después de ponerla en el lugar donde se esperaba la aparición de los piratas, la población estaba dedicada a rezar y confiar en la protección maternal de María Santísima.
Tres días y tres noches permanecieron los habitantes orando juntos en la puerta de la ciudad, a los pies de la imagen, aguardando el ataque, pero sucedió lo imposible. Los protestantes holandeses, cuya superioridad numérica y de fuerza era evidente, ni siquiera desembarcaron.
Hasta hoy ningún historiador ha conseguido presentar una explicación convincente para el hecho. Fue así como la ciudad de Trujillo y los pueblos Huanchaco y Otuzco fueron preservados de cualquier ataque de los piratas.
Cuando las velas de los barcos enemigos desaparecieron en el horizonte, la alegría de los habitantes de Otuzco fue enorme.
Después del gran favor recibido no querían ponerla en desventaja con relación a la Patrona y decidieron construirle un santuario en la puerta de la ciudad.