Año 1699. Nuestra Señora del Pilar de Castenaso

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El 27 de enero de 1699 ocurrió un hecho que llamó la atención de los pobladores de Castenaso: La Virgen le habla a la joven María Magdalena Azzaroni, la mayor de 5 hijos de una familia campesina.

El martes 27 de enero, cuando su madre la mandó a la casa de su tía, pasa frente a la imagen de Nuestra Señora y le parece escuchar una voz que la llama por su nombre. Miró, y al ver que no había nadie cerca, prosiguió su camino. Retornando de la casa de su tía, pasa de nuevo delante de la iglesia. Allí oye de nuevo la dulce voz que dice:
“¿María Magdalena, no continúas más con tu devoción a la Madonna?”

La joven, extrañada por el hecho, se dispone inmediatamente a orar, cuando ve que la Virgen, como saliendo del cuadro, le toma la mano dulcemente y le encomienda ser siempre su devota.

Pese a la incredulidad de sus padres y ante la persistencia y convencimiento de la joven, las autoridades eclesiásticas examinaron su persona y su caso, dándole el necesario respaldo.

Tras aquel episodio, la joven vidente consagra, el 21 de diciembre, su vida al Señor, en el Convento de Santa Cristina en Sennigalia.