Año 1716. Nuestra Señora de Aparecida

a17.Papa virgen aparecida

El nombre del pueblo de “La Aparecida” lo debe al santuario de la Virgen que se levantó en 1743, originado en el siguiente relato histórico: 

En octubre de 1716 pasaba por Guaratinguetá con rumbo a Minas, el gobernador de San Pablo, Pedro de Almeida y Portugal. Los pescadores de la zona querían dar la mejor atención, por lo que tendieron sus redes en el rio Parahiba, pero con escasa fortuna. Viendo esto, uno de ellos, llamado Juan Alves, corrió al lugar denominado Itaguassú y, habiendo allí lanzado sus avíos de pesca, sacó del primer lance entre las mallas de su red una imagen de la Virgen a la que faltaba la cabeza. Volvió de nuevo a lanzar la red en otra dirección y esta vez logró aprisionar la cabeza de la imagen. Lleno de asombro ante tal hallazgo dirigió su barca a la orilla y después de limpiarla, descubrió que era una “Virgen Inmaculada”. Sus compañeros participaron de ésta alegría y animados por este suceso, volvieron a echar sus redes, consiguiendo una abundante pesca. Aún se ignora cómo vino a parar al rio esta imagen, pero todo hace pensar que se remonta a los primeros tiempos de la colonización de Brasil. Los pescadores se llevaron la imagen a la casa de uno de ellos y le arreglaron un sencillo altar.

Más tarde, otro pescador, al trasladarse a Itaguassú, construyó en su nuevo domicilio un oratorio en el que puso la imagen, ante la cual, los vecinos se reunían para rezar el rosario. Unos años después crearon un oratorio.

El 5 de mayo de 1743, se empezó a construir un templo que se inauguró el 26 de julio de 1745, venerando a la Virgen bajo la invocación de “Nuestra Señora Aparecida”.

El 13 de mayo de 2007 fue sede de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, inaugurado por el Papa Benedicto XVI.