1774-1824. Santa Ana Katerina Emmerich

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Nació en 1774 y creció en medio de la pobreza. Poseía el uso de razón desde temprana edad y podía entender latín litúrgico desde el primer día que acudió a misa. Desde los 4 años recibió frecuentes visitas y visiones celestiales. Conversaba familiarmente con el Niño Jesús. Vivió estas experiencias tan habituales desde su niñez y con tanta normalidad que, en su inocencia infantil, creía que todos los demás niños también las experimentaban.

Desde los 12 años tuvo que trabajar como costurera, pero su deseo era ingresar en un convento.

Para ingresar a un convento era obligación pagar una dote en dinero, lo que ni sus padres, ni ella podían hacer. Afortunadamente, a los 28 años, el monasterio de las Agustinas la acepta sin pagar dote.

En el año 1813, por decreto napoleónico, las monjas fueron dispersadas, y una humilde viuda la recogió en su casa.

Su vida transcurrió entre continuas enfermedades, agravadas al quedarse postrada en cama, inválida tras un accidente.

Recibió los estigmas de Jesús y desde el año 1813 hasta su muerte, el único sustento fue la Sagrada Comunión y agua. Falleció el año 1824.

Desde 1819 Clemente Brentano registró todas las visiones y apariciones, llenando 40 volúmenes con detalladas escenas y pasajes del Nuevo Testamento y la vida de la Virgen María.

Como ella hablaba solamente en su dialecto de Westfalia, Brentano escribió todo en alemán estándar. Luego le leía en voz alta y ella le hacía los cambios hasta que le daba su completa aprobación.

Sus visiones contemplaban los acontecimientos de los últimos siglos de la historia, como la caída del muro de Berlín, el Concilio Vaticano II y otros más.

Sus visiones se usaron durante el descubrimiento de la casa de la Virgen María en una colina cerca de la ciudad de Éfeso.